domingo, 18 de diciembre de 2011

Desconcertada y fiel


FRANCISCO GARCÍA MARTÍNEZ

Domingo IV de Adviento – Ciclo B

“Llena de gracia, el Señor está contigo” (Lc 1, 28)

El evangelio de la anunciación habla del desconcierto de María y creo que esto nos puede ayudar a comprender el misterio de esperanza del Adviento. No se le anuncia solo un nacimiento, sino el nacimiento de alguien «grande», del «Hijo del Altísimo», que se «sentará en el trono de David», o lo que es lo mismo, que traerá la paz y la justicia a su pueblo, y que «reinará para siempre», es decir, que nada ni nadie podrá nunca malograr su reino de vida. En presencia del ángel María dice: «¿cómo será esto, pues no conozco varón?», pero en presencia de la vida de Jesús, María pudo seguir preguntándose «¿cómo será esto?», porque lo que va a ver es que su hijo es uno más entre los niños del pueblo, uno más entre los trabajadores de la aldea, uno más?, tanto es así que, cuando empieza su misión mesiánica, los mismos de su familia no terminarán de ver claro que sea el enviado de Dios. Además, sin que pase mucho tiempo, cuando ya es admirado y seguido por muchos, empieza un conflicto con las autoridades que lo dejará sin aliento, que lo llevará a la muerte y una muerte terrible, humillante?

El desconcierto de María pertenece a su vida de fe y va más allá de un embarazo sin padre. Es el desconcierto de todo creyente que en un momento dado escuchó las promesas de vida de Dios para él, para los suyos o para el mundo y se confió, y empieza a ver cómo nada queda en pie, que vienen enfermedades, desgracias e injusticias? que hacen que la palabra que anunció el Señor sobre cada uno («llena de gracia, el Señor está contigo») suene a hueco. Pero en ella el desconcierto se agrava porque había escuchado en su corazón que el fruto de su vientre era la bendición del mundo y lo contempla maldecido por este mismo mundo.

María sin embargo espera, confía, persevera en la soledad de la oración y la discreción de un segundo plano en la historia. Y es ahí donde va a nacer la fe verdadera, que para muchos será solo una enajenación creada por los que no soportan las contradicciones de la vida y se inventan mundos irreales. Pero María tenía razón, se puede esperar en medio del desconcierto y la contradicción, porque Dios es fiel a su palabra.

Mientras nos acompaña en estos últimos días de Adviento recordemos que dará a luz en la noche del mundo, pues el que llega quiere vestirse de nuestras sombras para llenarlas de luz. Quizá algunos estéis en ese momento de desconcierto que fue casi toda la vida de María. Ella con su vida nos dice: «confía, el Señor es fiel, Yo lo sé. La luz vence a las tinieblas». Y nos repite las palabras del ángel: «llenos de gracia, el Señor está con vosotros».

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